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Entrega # 14 – Edición # 25
Septiembre – Octubre 2010

Humberto Junca Casas

Cuando comencé a escribir de niño, mis letras eran puros grabados. No tenían cara de letra. No se podían leer. Pero eran dibujos. Trazos hechos a mano. Líneas que indicaban un recorrido con un principio y un fin. Huellas de mi presencia, de una acción y de una intención.
Algunas letras del alfabeto que empleamos provienen de Sumeria y tienen su origen en dibujos simplificados de elementos básicos dentro de aquella antigua cultura. La letra ´A, por ejemplo, representa la cabeza de un buey. Si usted le da vuelta a la letra ´A´, si la pone ´patas arriba´, comprueba que parece con cuernos. Aunque en occidente lo hemos olvidado, el origen de la letra es el dibujo.
Teniendo o no en cuenta este brinco que llevó a la letra al símbolo, lo que está claro es que cuando uno escribe, dibuja. Dibuja ideas, sensaciones, épocas, ilusiones, objetos, personas, ciudades, acciones, pensamientos concatenados con otros pensamientos, rutas, caminos, posibilidades para ver, para percibir el mundo: lo que somos y lo que hacemos. Sí. Escribir es dibujar.

Entrega # 15 – Edición # 27
Enero – Marzo 2011

Jaime Ávila Ferrer
 
‘Línea Desierta’, 2009.
Decidí en el año 2001 hacer un dibujo de un soldado perdido en el desierto ubicado en el lugar equivocado, siendo un blanco perfecto para el implacable enemigo; la madera de pino se convirtió en el soporte por su color arena y las vetas que se generaban afirmaron su condición de naturaleza muerta, evocando dunas infinitas de remolinos y aire caliente. Este dibujo se convirtió en la base de un proyecto sobre el diseño y la guerra, el efecto lineal de filas de soldados camuflados como una incierta enredadera, me permitió trazar la unión de desvanecidas huellas sin dibujarlas y crear puntos de fuga de un paisaje sin fotografiarlo, cada boceto de cada soldado lo dibujaba como si aun siendo niño los volviera juguetes rabiosos que encantaban y se aniquilaban. El resultado, un paisaje de líneas que transcriben secretas victorias y solitarias derrotas de un héroe que recorre siempre el mismo marco.

Las Fuerzas Militares de Colombia adoptan el uniforme camuflado en la década de los años 60. La guerra contrainsurgente impone la necesidad de utilizar uniformes que permitan al combatiente camuflarse y confundirse entre la maleza y el monte para hacer frente a la guerrilla-. EL UNIFORME CAMUFLADO: una necesidad táctica  http://www.armada.mil.co/?idcategoria=5792.

 

Entrega # 16

Barbarita Cardozo

‘Optical Power’, 2010
La investigación de campo en contextos específicos del mercado es una metodología permanente en la mayoría de mis proyectos. Es la constante visita a contextos específicos de consumo en un lugar, su estudio y la perceptibilidad con el espacio, lo que revela las estrategias de estos circuitos económicos y la manera como estas estrategias son reutilizadas en cada proyecto.  Es el caso de proyectos cómo ´Piter y Mileidy´, (2002) y la copia desgastada del estilo de la muñeca Barbie en San Victorino; ´Knock off´ (2005), y la falsificación masiva de accesorios de marca en San Andresito; ´Papeles cortados´ (2008) y la yuxtaposición de diseños tradicionales chinos con logos de marcas sobre grabados populares encontrados en el mercado de pulgas en Beijing; y finalmente, ´Made In´ (2009) y la subcontratación laboral empleada por multinacionales de ropa presentes en Oxford Circus Londres.

 

 

 

Entrega # 17 – Edición # 29
Julio – agosto 2011

Pablo Adarme

´Labores de Amor´, 2005 - 2011 (pastel comestible de chocolate, 13 x 23 x 17 cm).

En la IV versión de la Bienal de Venecia de Bogotá, titulada ‘Arte y Gastronomía’, Pablo Adarme presentó la primera etapa de un proyecto conocido genéricamente como, ‘Hogar dulce, dulce hogar’.
Consistía en un registro fotográfico de las fachadas de casas -autorizado por sus habitantes o propietarios- que por su coloración, rasgos morfológicos y condiciones ornamentales le sugirieron a
Pablo Adarme la posibilidad de trasladarse al contexto alimenticio a través de representaciones de pasteles construidos como pequeñas maquetas a escala de cada casa. Las distintas maquetas que
simulaban pasteles se exhibían en la panadería Prextopan de alto reconocimiento dentro del barrio en mención, de manera que las personas que acudían a esta panadería para adquirir pasteles para
festejar sus fechas importantes encontraban estos otros emblemas conmemorativos. Significativamente, la comunidad terminó por apropiarse de la situación sugerida por los simulacros de pastel y
varias personas comenzaron a encargar pasteles reales originados por los mismos motivos fotográficos.
Posteriormente a la IV Bienal de Venecia, el proyecto ‘Hogar dulce, dulce hogar’, ha continuado desarrollándose desde nuevas perspectivas y en otros sectores de la ciudad, en donde la configuración
de las fachadas de las viviendas refleja inquietantes situaciones culturales.

 

Entrega # 18 – Edición # 30
Septiembre – Octubre 2011

Luis Fernando Roldán

´Cadmia´, 2011

(Cadmia). Algunos lo llaman Camia (Cananga odorata)
La ciudad crece, el tráfico, el narcotráfico y la ambición desmedida acaba con la presencia de un perfume en la brisa vespertina. Corren las imágenes del carrusel y aparecen una tras otra, una fila de
árboles en las aceras de la ciudad. Los árboles van y vienen salen de los rectángulos verdes entre el andén y la calle. De las sombras emana un amable aroma dulce, que recuerda azahares, pero tiene un
carácter particular que enarbola el fresco de la tarde y deleita las calles del barrio Centenario, al Café de Los Turcos, al tinto y las tertulias. El cadmia va de la mano del modernismo, son dos amigos de
pasado extranjero con avenires de progreso que se enraizaron en ese Cali de asentamientos humanos en busca de un refugio a la violencia. La ciudad siguió creciendo pero ya no pausadamente sino a
ritmo de salsa, juegos panamericanos y narcotráfico violento, ¡ah! y ese olor que viene a mi memoria, ese olor penetrante, gratuito. Cali siguió creciendo muy a mi pesar y ese olor pasa a la memoria;
a un pasado que se revuelve por no dejarse talar, el olor de la brisa vespertina cobijando la identidad de los pensamientos poniendo, una capa de perfume delicioso de vida.

 

 

Entrega # 19 – Edición # 31
Octubre – Diciembre 2011

Ana Adarve


´En remojo´, 2004-2005 (Impresión digital, 18 x 26 cm).
Este trabajo evidencia la necesidad por parte de las personas que habitan y/o trabajan en las calles de la ciudad de Bogotá de recurrir al “mobiliario urbano” para proteger sus pertenencias. Es así
como el espacio interior de un medidor de agua o de una alcantarilla se convierte en un cajón o un armario cumpliendo la función de caja fuerte temporal.
En este marco, la ropa “en remojo” ya no representa un sistema de purificación sino que refuerza la sensación de vulnerabilidad e impotencia introducida por el cuerpo en estado de desnudez.
La urgencia choca con un proceso que requiere tiempo. En otras palabras, las imágenes revelan una intimidad que emerge a la superficie.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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